La Argentina parece haberse hundido. Casi medio siglo de mal desempeño económico, problemas que se repiten y un tejido social deteriorado son las marcas de esa clara decadencia. Lo que vemos es sólo la punta del iceberg porque, de no hacer algo radicalmente distinto, la situación tenderá a empeorar. Pero si sumergimos la cabeza y abrimos los ojos, encontraremos la causa de nuestro declive. Debajo del agua es un viaje para entender qué nos pasa y cómo modificarlo. Es tiempo de zambullirse y contener la respiración.